Lo que nos anima

Un marco político-pedagógico...

Nuestro marco político-pedagógico surge de la puesta en diálogo de las normas que regulan a los Institutos de Educación Superior, especialmente a partir de la promulgación de las Leyes de Educación Nacional y de Educación Técnico Profesional, con los desafíos particulares del territorio en el que se inscriben nuestras prácticas institucionales.

En este marco, concebimos a nuestro Instituto (al mismo tiempo que promovemos su construcción) como:

  • un actor estratégico que aporta, desde su propia especificidad -la formación-, al desarrollo territorial (sociocultural, económico-productivo y educativo) de San Martín y el Este mendocino
  • un espacio estatal que asume la responsabilidad pública de desarrollar propuestas territorializadas, pertinentes y relevantes de formación docente y técnica (inicial y continua) de nivel superior, transmitiendo y produciendo saberes específicos de carácter transformador;
  • una institución educativa estatal integrada al sistema formador provincial y responsable en el territorio de administrar educación de nivel superior y hacer accesibles la información y el conocimiento -en tanto bienes públicos garantizados por el Estado- para la participación activa de los/as ciudadanos/as de San Martín y el Este mendocino “en un proceso de desarrollo con crecimiento económico y justicia social” (cfr. LEN art. 3 y 7);
  • un espacio público de carácter democrático que impulsa procesos de formación de “calidad con igualdad de oportunidades y posibilidades” (cfr. LEN art. 11 inc. a), generando las condiciones institucionales necesarias para el desarrollo de trayectorias formativas continuas, completas y relevantes.


Principios orientadores

Cuatro principios orientan las decisiones tomadas en el presente proyecto de gestión:

  • Territorialidad: nuestra propuesta está siempre abierta a los requerimientos del territorio y de su desarrollo, en diálogo permanente con la comunidad y promoviendo la participación del Instituto en el complejo entramado de actores que lo habitan y lo configuran.
  • Inclusión con calidad: nuestra propuesta “llena” el concepto de calidad -cargado hoy de múltiples significaciones, a veces contradictorias- con las nociones que emergen y nos interpelan desde el territorio y su horizonte de “desarrollo con crecimiento económico y justicia social”. La calidad que promovemos es la que podemos generar a partir del impulso de procesos capaces de sostener las trayectorias formativas de todos los que se acercan al Instituto para actuar profesionalmente en las escuelas, los organismos públicos, las empresas y las organizaciones sociales, transformando y mejorando las condiciones del territorio.
  • Responsabilidad en la administración de lo público: nuestra propuesta avanza con convicción en la dirección de una gestión transparente, que da cuenta a la comunidad de una administración adecuada de los recursos de todos, para hacer accesible también a todos este bien público, que es la educación.
  • Promoción de vínculos desde la pedagogía del cuidado y con perspectiva de derecho: nuestra propuesta alerta sobre un escenario pospandémico en que el cuidado -algo que sucede en los vínculos, en las relaciones interpersonales-, se torna imperioso e implica una ética que sostiene a la vida en su totalidad. Se trata aquí de condiciones institucionales, de procesos y de acciones destinados a garantizar el bienestar cotidiano de todas las personas que integran la comunidad educativa, en cada relación entre los distintos actores que participan de la vida institucional, como un derecho fundamental.


Ejes estructurantes

Los ejes estructurantes de la propuesta y los desafíos que de allí se derivan para la gestión directiva y académica son:

  • La territorialización del Instituto con la diversidad de propuestas que desarrolla: plantea el desafío del fortalecimiento de las sedes en su estructura organizativa tanto para su vinculación con los actores del territorio como para la ampliación de propuestas, más allá de la oferta de carreras de formación inicial (formación continua, apoyo pedagógico a escuelas, extensión).
  • La ampliación de las funciones del Instituto: plantea el desafío del fortalecimiento del proceso iniciado en esta dirección, generando las condiciones necesarias para el desarrollo de la diversidad de alternativas de formación continua, de apoyo pedagógico a escuelas, de asistencia técnica, de investigación y producción de saberes, tanto para la formación docente como para la formación técnica.
  • La gestión como gobierno de las instituciones: plantea el desafío de crear condiciones para la construcción de lo común; desde esta perspectiva, gestionar no es sólo ser capaz de administrar ciertos recursos (gestión como administración) y hacerlo en virtud de capacidades o competencias que se poseen (gestión como liderazgo), sino que tiene que ver con una intencionalidad clara de dónde se quiere llegar y la decisión política de hacerlo.
  • La gestión por planes/programas/proyectos: plantea el desafío de impulsar nuevos proyectos específicos que se requieran para inaugurar procesos, fortalecer los existentes y dar organicidad institucional a los que ya se consolidaron en anteriores períodos de gestión.


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Por qué entendemos que educar es cuidar nos preguntamos cuáles serán nuestras responsabilidades en el cuidado desde la gestión directiva y académica:

¿A quiénes?
  • Cuidar, en primer lugar, a nuestros estudiantes de la formación inicial y de la formación continua, a nuestros egresados, cuidar en todo momento y en cualquier situación, pero sobre todo en los momentos y situaciones de mayor vulnerabilidad.
  • Cuidar a los actores del territorio, a todos/as con quienes nos vinculamos, sobre todo a los que están en los bordes, a los que nos cuesta más llegar y tienen muchas veces sus derechos vulnerados.
  • Cuidar a los cuidadores y cuidadoras: a los/as docentes, a los/as bedeles, al personal administrativo, a los/as celadores, al equipo de gestión.
¿Cómo?
  • Habilitando espacios para la participación protagónica de todos/as.
  • Generando condiciones para el desarrollo personal, profesional, laboral y social de todos/as.
  • Construyendo encuadres institucionales en los que se desplieguen vínculos saludables, que promuevan el bien-estar, que nos permitan estar bien.
  • Afianzando un equipo que haga todo lo que esté a su alcance para remover los obstáculos para ese derecho al bienestar.
Seguramente muchos desafíos se nos presentarán en el camino y seguiremos desentrañando nuevos sentidos en esto de que “educar es cuidar”.

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