Celadores/as y personal administrativo en el Proyecto Camañi
No se paran al frente de los/as estudiantes para transmitirles sus abundantes saberes; se pasan la mayor parte del tiempo detrás de los escenarios; preparan los parlantes y los micrófonos pero raramente toman la palabra. En las elecciones se los llama "no docentes", se los define por lo que no son, pero todos sabemos que son y son muy importantes en la vida cotidiana del Instituto.
Cuidar es su tarea:
- cuidar que los espacios donde transcurre lo cotidiano de cada uno de los miembros del Instituto sean saludables, agradables, acogedores, funcionales; condiciones necesarias para que los cuerpos se dispongan al trabajo en torno al conocimiento y la formación;
- cuidar que la información no se muera en la fragilidad de la memoria -aunque muchas veces nos quejemos del abultado "papelerío"- porque esa información expresa mucho esfuerzo, mucho trabajo, y permite que se desplieguen procesos fundamentales que hacen a la centralidad de la tarea formativa.
Cuidar los espacios y la información es cuidar a las personas que los habitan y la generan.
Si la tarea docente no está suficientemente reconocida y valorada, mucho menos lo está la labor que realizan los/as celadores/as y el personal administrativo y los saberes sobre los que esas tareas se asientan.
El proyecto Camañi -un proyecto que elige llamarse "Celador de sueños" por esta perspectiva de cuidado- no piensa en ellas y ellos solo en términos de un reconocimiento simbólico (aunque es indispensable hacerlo); piensa en ellas y ellos como parte de un proyecto colectivo.
Celadores/as y personal administrativo en el Proyecto Camañi
Camañi piensa en ellas y ellos en un doble sentido:
- Las funciones propias de un IES y los objetivos propuestos en nuestro Plan de gobierno 2024-2028 no pueden lograrse sin el aporte específico de todos y todas; en este caso, sin la tarea idónea y comprometida de los/as celadores/as y el personal administrativo.
- Las políticas y las tareas de cuidado implican necesariamente del cuidado a los cuidadores y las cuidadoras, porque el bienestar es un derecho de todos/as.
Hay muchas exigencias en relación con las tareas que realizan los/as celadores/as y el personal administrativo, sin embargo consideramos que muchas veces son olvidados/as en las políticas educativas, en general, y las políticas institucionales, en particular.
Frecuentemente son "la cara" de la institución, quienes reciben a los/as desorientados/as recién llegados/as y, también, "las orejas" que escuchan las quejas y las angustias que no se expresan frente a otros/as. Son actores de la institución que permanentemente reflexionan sobre sus prácticas, se forman y reclaman más formación para realizar cada vez mejor sus tareas. Sin embargo, todas estas son situaciones invisibilizadas, pero que suceden.
El proyecto Camañi no quiere caer es esos olvidos y, así como plantea metas en relación con otras dimensiones y actores de la vida institucional, propone dos metas a lograr con los/as celadores/as y el personal administrativo.
Del reconocimiento simbólico al impulso de políticas institucionales
El Proyecto Camañi planea objetivos que marcan horizontes de largo alcance, una imagen de lo que se busca lograr y que encarna los sueños del Instituto que queremos.
Ese horizonte y esos sueños nos ponen en movimiento con mucho entusiasmo, pero solo se alcanzan dando un paso a la vez. Por esto, consideramos oportuno plantear 15 metas que dinamicen el recorrido para alcanzar esos sueños. Estas son las dos metas propuestas para la dimensión administrativa y que involucran a los/as celadores/as y al personal administrativo:
La decisión firme de quienes ocupan un lugar de gobierno y gestión institucional en relación con el logro de esos objetivos y metas, generando las condiciones necesarias para que las cosas sucedan, es lo que llamamos "políticas institucionales".
Los candidatos y candidatas a ocupar los cargos de gobierno y gestión académica del Proyecto Camañi nos comprometemos a generar las condiciones para que estos dos Programas:
- se desarrollen con la participación activa y protagónica de los actores involucrados;
- impliquen mejoras en las condiciones de trabajo;
- contengan y reconozcan procesos de formación para el desarrollo profesional;
- promuevan el trabajo en equipo en un marco de responsabilidades compartidas;
- configuren encuadres de trabajo claros donde cada uno/a identifique su propia responsabilidad en el proyecto colectivo;
- aseguren, a partir de la construcción de vínculos saludables, el derecho al bienestar en la realización de las tareas y el cumplimiento de las responsabilidades propias.
¡Esperamos tus aportes y contamos con tu apoyo en las elecciones del 8 de mayo!



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